no importa si la ciudad regresa a casa anunciándose con los ruidos de los carros
espero que estés aquí
antes que la tristeza no quiera abandonar mi morada.
El fantasma tuyo en mi cabeza ha subido cien mil veces la escalera
y mientras la brisa cruza tímidamente la ventana
un par de estrellas me anuncian que ha llegado la noche
y aún no llegas.
Siempre vamos a ser dos
aunque me inunden las ganas de habitar en tu existencia.
aunque me muera de ganas de que respires mi aire.
Cuando estás lejos de mi
tus oídos escuchan risas que no se repetirán para los míos
y cuando decida repasar tus huellas
mis ojos no podrán mirar todas las cosas que viste.
Siempre vamos a ser dos
aunque al regresar me digas que me extrañas
y vuelva a mi la ilusión de ser tan solo uno
para siempre.
